martes, 30 de septiembre de 2008

La palanca, la fe y la mirada cenital



"La fe en Dios es la base de mi vida. Creo en Dios y tengo mi fe puesta en Él. Intento hacer las cosas como Él dice que se deben hacer. Todo en mi vida está conducido por esa fe, lo que digo, lo que hago. Dios interviene en todo lo que me pasa en la vida, y en el fútbol también, porque es mi trabajo. A Dios se lo debo todo y gracias a Él he vuelto, estoy otra vez aquí."
Juan Carlos Valerón

Soy de los que piensa que marcar goles es una vulgaridad. Supongo que el gol es una cuestión de estricta supervivencia, como ingerir un mínimo de calorías diarias o relacionarse con las personas. Debe de ser por mi militancia granota: tanto sacrificio y tanta desnutrición estética me han convertido en un gourmet que busca belleza en cada rincón. Háganse una idea. Reggi y Descarga tienen mi corazón, pero los que me emocionaron en Orriols se llaman Chicha y Rivera.

El futbolista que más me ha fascinado desde que tengo uso de razón se llama Juan Carlos Valerón. Estoy seguro de que es incapaz de sentir desprecio por nada ni por nadie, pero creo que para él marcar goles, correr mucho y tirarse al suelo también es una vulgaridad. Durante el año más grande del Dépor, en que se quedó a un paso de la final de la Copa de Europa, este señor dio lecciones magistrales en Londres, Milán y Munich. Lo de Alemania fue una de las mayores concentraciones de genialidad que se han visto, a la altura de los partidos más grandes del propio Zinedine Zidane.

Valerón ni se crispa ni protesta. Tiene un ojo inalámbrico, a quince metros de altura, y con la mirada cenital contrae y expande el espacio y mete pases por abajo y de palanca que dejan al delantero sólo ante el gol.

Cuando termina el partido huye de los autógrafos, de los clubes de moda y los catálogos de Ferreri y se va con su familia a leer la biblia o a su Iglesia evangelista. En los últimos ocho años ha recibido nueve tarjetas amarillas, y lleva más de dos temporadas castigado por lesiones de rodilla. Él da gracias a Dios por haber puesto a los mejores médicos en su camino. No sabe cómo le echo de menos.

5 comentarios:

Comtessa d´Angeville dijo...

hi ha que felicitar-te no¿

Neófito dijo...

No sé si será una boutade, pero un amigo canarión me dijo en cierta ocasión que el hermano mayor de Juan Carlos era todavía mejor que él. Tuvo peor suerte que el deportivista y las lesiones le retiraron del fútbol antes de la treintena.
Aunque no coincida con ellos en sus creencias, la verdad es que resulta un buen negocio fichar "atletas do Cristo", al menos te aseguran deontología.

Nota dijo...

25 anys comtessa, 25 anys.

Neófito. Molt bonic l'article a últimes vesprades. El germà es lesionà igual que Manuel Pablo. Hi ha una història. MP i el germà de Valerón jugaven junts al poble. MP es lesiona lleugerament i el substitui l'altre Valerón. Trencament de tibia i perone. Anys després, MP topà en Giovanella aquell derbi. El destí, supose.

morena dijo...

Felicidades Nota, con un poquito de retraso aquí...

Besos

Sfrazzera dijo...

Yepa xicot!
Com va??