lunes, 19 de mayo de 2008

Impresiones en la despedida


El partido de ayer fue pura condescendencia, paternalismo, palmaditas en la espalda. Raúl comprensivo y cariñoso con Rubiales; un Madrid al 20% que nos hizo cinco goles sin quererlo; unos futbolistas voluntariosos pero incapaces hasta el ridículo. Y una hinchada local, generosa en la cumbre y entregada al reconocimiento del humilde esforzado; un equipo fracasado, en fin, que ha encontrado una coartada fabulosa para no tener que dar explicaciones ante su inoperancia. Llámenme fanático, pero precisamente ayer acabé asqueado con tanta piña buscando el aplauso y tanto fallo en el pase corto. Somos raros, pero a veces nos gusta ganar.

1 comentario:

forlati dijo...

Vergonya. Si no ixqueren per a guanyar no hagueren d'eixir mai. No tingueren ni la dignitat de l'spàrring, pero hui els voceros mediàtics de Madrit els omplin de parabens.

Una pena acabar tan malament. Ahir no respectaren a l'afició.

Sempre nos quedarà la crònica de Bort.