martes, 20 de mayo de 2008

"Prohibido prohibir"

El Temps de este mes está dedicado casi íntegramente al Mayo del 68. En el editorial, la revista reflexiona sobre la pose estética de los protagonistas de aquellos sucesos y su voluntad de perdurar. Ahí va un extracto y luego una selección de algunos de los eslóganes que se hicieron con un hueco en la lengua popular.

“No hay casi explosiones revolucionarias (Mayo del 68) tan autocomplacientes y autorreferenciales desde el comienzo. Desde el mismo momento de nacer, los revolucionarios pintan consignas en las paredes con la voluntad trascendental del poeta y la urgencia sintética del publicista: quieren convencer con una frase y al mismo tiempo no ser olvidados. En algunos casos convencen, pero sobre todo consiguen sobrevivir como mito para muchos que no estuvieron y para muchos otros que no pudieron estar. Se trata de la primera revuelta publicitaria en que los carteles anónimos adquieren vida propia y superan su destino.”

El arte ha muerto. Godard no puede hacer nada.

Pelis, y no bofia.

Profesores, sois viejos… Vuestra cultura, también.

El saber está hecho polvo. Creemos.

No me liberes, ya lo hago yo.

La barricada cierra la calle, pero abre el camino.

Bajo los adoquines, la playa.

Todo poder abusa. El poder absoluto abusa absolutamente.

El poder recula, dejémoslo caer.

Decreto el estado de felicidad permanente.

La imaginación al poder.

Seamos realistas, pidamos lo imposible.

Yo participo, tú participas, él participa, nosotros participamos, vosotros participáis, ellos se aprovechan.

Hablad con vuestros vecinos.

Rechaza un mundo donde la certeza de no morir de hambre se cambia por el riesgo de morir de aburrimiento.

9 comentarios:

Vicè dijo...

Comparto tu análisis, Nota. Es el problema de las revoluciones en la aldea global, que nacen distanciándose de su frenético presente al imaginarse ya en la posteridad. Si a esto le añadimos un poco del chovinismo francés, obtenemos el resultado del 68

Neófito dijo...

Ronald Inglehart popularizó en la politología una palabra que define estos comportamientos a la perfección: postmaterialismo.

marpop y las marnualidades dijo...

Sr nota, paséese por mi blog y deje algún comentario, o va a bajar el caché de mi rincón,jaja.
Todas las revoluciones nacen de la utopía, y si además se trata de revoluciones culturales -me apoyo sobre todo en este aspecto- en alguno de sus aspectos más todavía. Le debemos mucho a Mayo del 68, señores, aunque ya hablé de ello en el comentario que introducía la peli "Soñadores" (Nota, estás muy nostálgico). En cuanto a Godard, brillante su primera etapa (Une femme coquette,Al final de la escpada, Banda aparte, Pierrot le fou, Sympathy for the devil...), después es un desfase de politiqueo -tanta proppaganda soviética me agota, y el colectivo Dziga-vertov también-, y unos aires ochenteros que no hay por dónde cogerlo, aunque a nivel ideológico-cinematográfico pienso lo mismo que él: "el travelling es incluso un asunto moral";"La fotografía es verdad. Y el cine es verdad 24 veces por segundo". Oh yeah.

Mayo del 68, el tema de "nunca acabar"...

diafebus dijo...

Pasado el tiempo de las revoluciones televisadas sólo queda un espacio que desdoblar hasta la maravilla: el interior.
Olviden las revoluciones grupales. El reto es el individuo.

Neófito dijo...

Brillante conclusión la de Diafebus. Todo un horizonte hacia el cual orientar nuestra existencia o la auténtica revolución permanente.

forlati dijo...

Diafebus: ese mismo comentario lo escuché hace muchos años en la mesa de un bar, lleno de tercios vacíos. Quien lo hizo aún no tenía 30 años y ya vivía de las rentas. Yo respondí:

— A pesar de ello podrías hacer algo, además de pensar en tí, para encontrar a más personas en esta sociedad con las que poder hablar de estas y otras cosas.

Sé que no és el seu cas, Diafebus, i que hi ha una part gran de raó en lo que diu, pero calen matisos que eviten la perversió de les seues paraules en mans d'alguns…

Queden moltes coses per canviar (està tot per canviar). No parle de revolucions, pero sí almenys de revolucions silencioses. Pot ser comencen en la rev. interior. Pero no ho deixem ahí. Perque sense determinades condicions socials, la revolució interior tampoc és possible.

Nota dijo...

"Yo conozco a ese Diafebus. Es un nihilista", diría el nota.

Un poquet de fe, homens. Només la cretina comèdia ja es una revolució grupal. I tenim que despertar al llevantinisme; i recuperar la decència periodística a Canal 9; i tornar a la gent el Cabanyal; i acabar en la mafia siciliana... Queda molt per fer, per parlar. Salut.

Neófito dijo...

Muy interesantes vuestras últimas aportaciones y la extrapolación concreta de Nota.
Decía Edmund Burke, uno de los padres del pensamiento conservador británico, algo así como que el revolucionario trata de congelar la coyuntura que surge como consecuencia de su lógica de reversión social en lo que significa en las revoluciones realmente existentes a la larga determinismo y germen de totalitarismo.
Entre otras cosas, desconfío de los revolucionarios y prefiero optar por palabras como "progreso" o "evolución" y no tengo reparos en añadir una dosis de "tradición" a ese cóctel sin miedo a ser tachado de reaccionario, pero con la confianza en el logro de una fórmula virtuosa.
Ni mucho menos niego la relevancia y necesidad de muchas revoluciones históricas y sin lugar a dudas, la escasa recepción en la península Ibérica de las ideas engendradas por la de 1789 está detrás de gran parte de las penurias sufridas por sus territorios en el siglo XX.
Sin embargo, mantengo mis reservas ante ciertos cambios de las condiciones sociales que se prometen o que se anunciaron y no fueron, ¿acaso no podían estar haciendo también una revolución Milton Friedman, Robert Nozick o Hayek? Quizás conviene a veces tener en cuenta que las revoluciones pueden llegar a ser transversales, solapadas e incluso paralelas y dicotómicas.
Por eso, apuesto por el entrenamiento de la capacidad crítica de cada uno como el mejor intrumento para comunicar nuestras ideas "revolucionarias" a los demás y como un antídoto válido para no acabar siendo correligionario de propuestas que tras su sello revolucionario llevan el estigma del materialismo y la imposición.

forlati dijo...

Una brillant aportació, la de Neófito.